Hola Compañer@s:
Les mando un afectuoso saludo a tod@s y espero que a cada actividad realizada corresponda una mejor integración a nuestro ambiente educativo.
Inicié mi trabajo docente en 1975 en una escuela primaria oficial de una colonia marginal en la
Delegación Iztapalapa del D.F., los dos primeros años además de atender un grupo tenía la responsabilidad de ser director comisionado, todos los compañeros de trabajo eran de mí generación de la BENM, fue una experiencia muy agradable porque todos nos entregábamos de lleno al trabajo en la escuela, permaneciendo mucho más tiempo del horario y trabajando a veces los fines de semana, todos compartíamos la visión romántica del magisterio como apostolado.
Con el paso del tiempo el grupo se dispersó y con el contacto de otros compañeros adquirimos nuevos conocimientos pero, los vicios y las inercias que lamentablemente se hacen presentes en algunos docentes empezaron a hacer mella en nuestras vidas.
En 1981, año en que egrese de la Escuela Normal de México en la Especialidad de Historia, empecé a laborar como docente del curso de Historia Universal I, fue una experiencia fantástica y delirante, no dormía con tal de tener a punto mi cátedra del día siguiente, no quería que se me escapara ningún elemento, era el maestro más joven del Colegio de Historia, eso me llenaba de orgullo, ser docente de docentes es un reto, que vuelvo a sentir con ustedes.
Paralelamente empecé a laborar en escuelas secundarias y de bachillerato, oficiales y privadas impartiendo la especialidad de Historia. Con el pasó del tiempo mi labor empezó a parecerme rutinaria, mecánica, sin sentido, los focos rojos se prendieron, afortunadamente una persona muy cercana a mí vida empezó a estudiar una especialización en la UPN, vi como se entusiasmaba regresando al papel de estudiante, con las nuevas teorías pedagógicas, la vi. rejuvenecer, eso me motivó a buscar una escuela donde estudiar un posgrado.
Afortunadamente encontré una escuela hecha a mí medida en la cual cursé la Maestría en Planeación Educativa, tuve como coordinadores de los seminarios a grandes investigadores como Axel Didriksson, Ángel Díaz Barriga, Alicia de Alba entre otros. Mí vida cambió radicalmente, el encontrarme con la teoría y voltear la mirada a mi labor docente, fué como abrir la ventana en cuarto antes oscuro y la luz que penetraba me mostrara cosas que antes estaban ocultas, así pude revalorarlas.
Me sentí con nuevos bríos para reanudar mí trabajo docente, para buscar nuevas experiencias y caminos, para ir al encuentro de nuevos conocimientos y para compartir de manera generosa los que afortunadamente me ha dado la vida. Me siento orgulloso de se profesor, me gusta sentirme y que me digan así, y espero seguir siéndolo hasta el día de mí muerte.
Les mando un afectuoso saludo a tod@s y espero que a cada actividad realizada corresponda una mejor integración a nuestro ambiente educativo.
Inicié mi trabajo docente en 1975 en una escuela primaria oficial de una colonia marginal en la
Delegación Iztapalapa del D.F., los dos primeros años además de atender un grupo tenía la responsabilidad de ser director comisionado, todos los compañeros de trabajo eran de mí generación de la BENM, fue una experiencia muy agradable porque todos nos entregábamos de lleno al trabajo en la escuela, permaneciendo mucho más tiempo del horario y trabajando a veces los fines de semana, todos compartíamos la visión romántica del magisterio como apostolado.
Con el paso del tiempo el grupo se dispersó y con el contacto de otros compañeros adquirimos nuevos conocimientos pero, los vicios y las inercias que lamentablemente se hacen presentes en algunos docentes empezaron a hacer mella en nuestras vidas.
En 1981, año en que egrese de la Escuela Normal de México en la Especialidad de Historia, empecé a laborar como docente del curso de Historia Universal I, fue una experiencia fantástica y delirante, no dormía con tal de tener a punto mi cátedra del día siguiente, no quería que se me escapara ningún elemento, era el maestro más joven del Colegio de Historia, eso me llenaba de orgullo, ser docente de docentes es un reto, que vuelvo a sentir con ustedes.
Paralelamente empecé a laborar en escuelas secundarias y de bachillerato, oficiales y privadas impartiendo la especialidad de Historia. Con el pasó del tiempo mi labor empezó a parecerme rutinaria, mecánica, sin sentido, los focos rojos se prendieron, afortunadamente una persona muy cercana a mí vida empezó a estudiar una especialización en la UPN, vi como se entusiasmaba regresando al papel de estudiante, con las nuevas teorías pedagógicas, la vi. rejuvenecer, eso me motivó a buscar una escuela donde estudiar un posgrado.
Afortunadamente encontré una escuela hecha a mí medida en la cual cursé la Maestría en Planeación Educativa, tuve como coordinadores de los seminarios a grandes investigadores como Axel Didriksson, Ángel Díaz Barriga, Alicia de Alba entre otros. Mí vida cambió radicalmente, el encontrarme con la teoría y voltear la mirada a mi labor docente, fué como abrir la ventana en cuarto antes oscuro y la luz que penetraba me mostrara cosas que antes estaban ocultas, así pude revalorarlas.
Me sentí con nuevos bríos para reanudar mí trabajo docente, para buscar nuevas experiencias y caminos, para ir al encuentro de nuevos conocimientos y para compartir de manera generosa los que afortunadamente me ha dado la vida. Me siento orgulloso de se profesor, me gusta sentirme y que me digan así, y espero seguir siéndolo hasta el día de mí muerte.
Saludos a tod@s.
Jorge Mejía Mateos.
Jorge Mejía Mateos.

Hola Jorge:
ResponderEliminarDe antemano una disculpa por no haberme abtenido de participar en tu blog, pero si te quiero compartir que muchas de las cosas que tocas son muy similares para mi, como el hecho de haber iniciado muy joven en la labor docente, hablas también de la apatía en la que podemos caer con el paso del tiempo y creeme eso lo vivo todos los días al invitar a mis compañer@s a que hagamos las cosas de manera diferente. Admiro tu tenacidad y respeto tu trayectoria.
Saludos cordiales.